His Beatitude, Patriarch Ignatius IV

   

INTRODUCCIÓN

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¿Quién es el teólogo?
(por el Arch. Boulos Yazigi, Decano de la Facultad)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Mensaje de Su Beatitud el Patriarca Ignacio IV
Patriarca Greco-Ortodoxo de Antioquía y todo Oriente

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, un solo Dios. Amén.

Se observa a menudo en la educación, especialmente en el campo humanístico, la tendencia a vaciar los contenidos de un libro en la mente del estudiante. El resultado final de este proceso educacional es que la información se suministra al individuo sin llegar a una integración con su personalidad. Esta práctica puede llevar a un dualismo entre la persona y el conocimiento adquirido. La persona permanece sin cambios y el conocimiento se limita a ser mera información del contenido de los libros.

Nuestro libro, es decir, la fuente de nuestro conocimiento, no está hecho de papel y su información no consiste de conceptos presentados abstractamente por la mente humana. Nuestro “libro” es una presona viva y el conocimiento que recibimos son los principios de una vida arraigada en el mundo de los vivientes. Este conocimiento no está yuxtapuesto a nuestra persona sino que es parte integral de la misma.

Nuestro libro es Cristo mismo y nada más: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”IgnatiusIV.JPG (29345 bytes)

Es incumbente a la educación teológica la búsqueda de la edificación de la persona que “ve” y habla en consecuencia a fin de que las palabras humanas puedan transmitir contenidos teológicos. La teología está llamada a llevar a los estudiantes mas allá de los libros hacia una experiencia espiritual, la de su corazón. El corazón abre los ojos del estudiante para que discierna la verdad de Cristo obrando en su ser, su comportamiento y su criterio intelecutal. Toda información teórica e inclusive teológica que no sirve para enriquecer a la persona, no pasa de llenar al estudiante como un contenedor de conocimiento y nada más.

En otras palabras, no toda información llega a ser conocimiento a menos que el profesor y el estudiante alcancen una fe viva y activa.

En el Instituto de Teología San Juan Damasceno vemos con claridad, con la ayuda de Dios y la gracia del Espíritu Santo, que Dios puede estar ausente en el saber teológico, aún cuando sea Él el tema central y final. Nosotros sostenemos también que el propósito del estudio de la teología no consiste en presentar un tema para la discusión, la especulación o la gimnasia intelecutal. La teología tiene como fin el conocimiento personal y existencial de Dios. Un teólogo es una persona llamada a acompañar a sus hermanos mientras les brinda los dones de Dios. Su vocación implica ofrecer una vida de ejemplo: “Alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

En el Instituto de Teología San Juan Damasceno aspiramos a formar lideres espirituales ortodoxos que sean capaces de ir más allá de la dualidad del saber intelectual abstracto y la fidelidad personal que testifica con palabras y obras. Un lider que quiere y cuida a los suyos es un testimonio vivo que transmite a la iglesia de Dios el gozo de la “buena nueva” que hace a la familia cristiana una comunidad de resurrección y victoria.

+ Ignacio IV

 


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Los Fines de la Facultad

 

La “ascesis” monástica (ejercicio y/o entrenamiento) es el sendero espiritual que determina el contexto en el cual los estudantes crecen, sea que se preparen para una vida monástica como para la labor pastoral. Es por ello que celebran oraciones comunitarias y buscan la guia de los padres espirituales. La facultad es un centro para la enseñanza y la investigación teológica. La misma está comprometida a redescubrir y revivir el patrimonio cristiano oriental y muy particularmente el antioqueno.

La facultad es consciente de la importancia que tiene el conocer el patrimonio cristiano oriental en griego, siriano y árabe. En sus estudios históricos, la facultad se interesa particularmente por las civilizaciones de Medio Oriente y por su relación con el legado antioqueno teniendo sobre todo en cuenta su relevancia para entender las primeras fundaciones del cristianismo. La facutad se interesa también por el estudio del Islam en todos sus aspectos.

La facultad coordina el departamento de formación clerical y lo contacta con los estudios teológicos y la investigación. El misimo esta sin embargo orientado a una vida litúrgica a pleno y se preocupa por el ministerio en el mundo moderno. La facultad organiza además sesiones pastoral dentro de las instalaciones del monasterio o en las distintas diócesis, según el pedido de sus obispos.


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Historia del Instituto de Teología 
San Juan Damasceno

 

Asentado en la bella colina del Balamand y debajo del histórico monasterio de Nuestra Señora del Balamand, se encuentra la escuela de teología fundada por el Patriarcado Greco-Ortodoxo de Antoquía. El Instituto de Teología San Juan Damasceno es una almenara de oración y aprendizaje. El instituto es el punto culminante de muchos años de formación religiosa en el Monasterio de Nuestra Señora del Balamand. En 1832, el Archimandrita Atanasio Kaseer de Damasco fundó la primera escuela clerical del Monasterio del Balamand en respuesta a las necesidades de la Iglesia Antioquena. Durante siete años se enseño árabe, música eclesiastica, griego, doctrina y ética patrística. Lamentablemente, la escula no duró por mucho tiempo y se cerró en 1840. La reapertura de la misma tuvo lugar después de la elección del Patriarca Meletio II Dumani en 1899. El nuevo patriarca puso a cargo de la supervisión de la escuela al Arzobispo de Trípoli Gregorio (Haddad) quien postriormente fue electo patriarca. Muchos maestros conocidos por su saber y piedad enseñaron en la escuela árabe, griego, ruso, turco, matemáticas, geografía, historia, ciencias, exégesis, homilética, música eclesiástica y retórica.

La escuela volvió a cerrar con la irrupción de la primera guerra mundial en 1914 pero reanudó sus actividades entre las dos guerras de forma reducida hasta que fue renovada después de la elección del Patriarca Alejandro III (Tahan). En 1962, el Patriarca Teodosio VI (Abu Rjaily) confió la administración de la escuela al obispo Ignacio (Hazim) de Lataquia, el actual Patriarca de Antioquía. El nivel de formación fue mejorando y los estudiantes, que se habian duplicado en número, eran aptos para el Bachillerato Libanes Segunda Parte.

A fin de promover la formación del clero y de los educadores de la religión, la Igleisa vio la urgente necesidad de fundar un instituto de teología de un alto nivel academico y espiritual. El metropolita Antonio Bashir, cuya memoria es bendita, primado de la arquidiócesis antioquena en Norteamérica, asumió la responsabilidad de capacitar a su Iglesia Madre para que establezca un instituto de educación teológica, mil años después del cierre de la primera escuela de Antioquía. En 1965, durante la convención general de la arquidiócesis de Norteamérica, se decidió fundar un instituto de teología sobre la colina del Balamand, la cual ha ocupado siempre un lugar especial en el corazón de todos los crisitanos ortodoxos antioquenos. Se formó un consejo directivo y la obra comenzó a producir sus frutos.

El 10 de agosto de 1966 el santo sínodo antioqueno decidió poner la piedra fundamental del instituto. Este gran evento fue celebrado el 15 de agosto de 1966 por el Patriarca Teodosio VI, cuya memoria es bendita. El sucesor del Metropolita Bashir, cuya memoria es bendita, el Metropolia Felipe se empeñó en hacer realidad el deseo de su predecesor y completó la construcción del instituto.

El instituto comenzó en 1970 bajo la dirección del Metropolita Ignacio (Hazim) de Latakia. El 7 de octubre de 1971 el Patriarca Elias IV realizó la apertura inicial del instituto contando con la presencia del Presidente del Líbano, los miembros del Santo Sínodo, funcionarios del gobierno y un gran número de feligreses ortodoxos.

El Archimandrita Pantaleimon Rodopoulos, profesor de derecho canónico en la universidad de Tesalónica (Grecia) y posterior metropolita de Tiroleyi y Syrandion, fue el decano del instituto durante el año académico 1972-1973. La fiesta de los primeros egresados del instituto se realizó el 4 de diciembre de 1974 para el día de San Juan Damasceno, patrono del instituto. El 26 de Febrero de 1975 el presidente de la República del Líbano promulgó un decreto en el que reconoce y acredita al insituto de teología greco-ortodoxo San Juan Damasceno del Balamand.

El estallido de la guerra en el Líbano obigó a la administración a transferir el instituto a Tesalónica. Con el regreso de los estudiantes desde Grecia en 1978, se designó una comisión sinodal para la supervisión del instituto. La misma estaba constituida por los metropolitas Elías de Tripoli, Alexis (Abdulkarim) de Homs y Jorge (Khodre) de Biblos y Montelíbano. El diácono Miguel Kyriakos (el actual Arch. Efrán) tuvo a cargo la dirección. En 1980 se nombró al Padre Miguel Najm como decano del instituto. El 8 de marzo de 1984 y durante la celebración del Santo Sínodo en el instituto, se formó una nueva comisión sinodal. La misma estaba compuesta por el Metropolita Constantino (Papastephano) de Bagdad, el Metropolita Elías (Aude) de Beirut y el Metropolita Pablo (Bendali) de Akkar. En 1986, el Metropolita Constantino tomó por sí mismo la administración del instituto. En el año académico 1987-1988 se nombró al Archimandrita Youhanna Yazigi como decano del instituto. A éste le sucedió el obispo Jorge Abou Zakhem y desde 1995 ocupa este lugar el Archimandrita Pablo Yazigi.

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